Ricos y pesados: una casta que no tuvo nada ver con Tyson

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22 julio, 2016 por Charrua Hapkido y Tkd Paysandu

Los grandes campeones del boxeo mundial en las primeras dos décadas del siglo XX murieron todos millonarios y después de los 80 años.

JORGE SAVIA

 

Probablemente por necesidad, y/o afán de recuperar aunque más no sea una centésima parte del protagonismo que tuvo en la segunda década de los 80 y la primera de los 90, cuando fue el “boom” del boxeo mundial, además de campeón del mundo de los pesados, Mike Tyson volvió a la consideración popular con la puesta en escena de un unipersonal en el que, más que hablar de su trayectoria arriba del ring, en el fondo trata de cómo y por qué ganó alrededor de 200.000.000 de dólares y hoy, al menos en comparación con esa fortuna, no tiene nada; o peor: le debe unos US$ 10.000.000 al Estado.

La situación económica de “Iron Mike” no hace más que sumar otro caso a la lista de celebridades del boxeo universal que cobraron mucho dinero, y vivieron en forma lujosa, pero terminaron arruinados, lo que ha llevado a que el común de la gente piense que el destino de los boxeadores está marcado por una especie de estigma: los golpes que reciben son parte —o el origen— de la misma crudeza con que los trata, y hasta condena, el fallo de la pelea que libran en la vida diaria.

En ese contexto, dentro del cual hay excepciones, y no pocas, aunque en cantidad no se aproximen como para que la relación estadística entre los ex campeones ricos y pobres sea más equilibrada, existe también la convicción de que los millones de dólares que mueve el boxeo de alto nivel son un rasgo de la modernidad y, sobre todo, desde la irrupción de la TV, a través de la transmisión de las grandes peleas por el sistema “Pay per view” (Pague para ver) y los circuitos cerrados.

Sin embargo, no es así: en Estados Unidos, el boxeo de antaño manejó sumas millonarias, buena parte de las cuales fueron cobradas por los campeones mundiales, entre los que hay una especie de “casta superior” que abarca a los que en las primeras dos décadas del siglo XX reinaron en la categoría de los pesos pesados: todos amasaron fortunas y murieron, en prosperidad, después de los 80 años.

Jess Willard, por ejemplo, conquistó el título mundial de los pesos máximos el 5 de abril de 1915 cuando venció a por KO en el 26° round a Jack Johnson en La Habana, y lo perdió el 4 de julio de 1919 ante Jack Dempsey, en una pelea para la cual Tex Rickard —el gran promotor de aquellos años— levantó un escenario que podía albergar 100.000 personas, aunque luego sólo se vendieron 20.000 entradas.

Willard, “El vaquero gigante”, era 15 centímetros más alto y pesaba 27 kilos más que Dempsey, pero perdió por retiro antes de empezar el 4° round, después de llevarse una paliza por la que terminó con cinco dientes menos, sordo de un oído, un ojo cerrado, la nariz a la miseria, la mandíbula rota y varias costilla fracturadas, aunque tiempo después se refirió orgulloso a la inversión realizada con la bolsa que había cobrado: “Tengo 100.000 dólares y una estancia”. Murió en 1968, dos semanas antes de cumplir 87 años, en Los Ángeles, donde el estanciero participó en varias películas y, además, frecuentó el mundo del espectáculo.

Jack Dempsey, “El martillo de Manassa”, considerado uno de los púgiles más demoledores en la historia del boxeo, y protagonista de algunas de las peleas más sangrientas e impresionantes de la historia, fue campeón mundial de los pesados desde el 4 de julio de 1919 hasta el 23 de septiembre de 1926, cuando perdió por puntos en Philadelphia con Gene Tunney, en una pelea que —pese a la lluvia— tuvo una asistencia de 120.757 personas, y fue la primera de la historia con una recaudación mayor al millón de dólares: 1.859.733; una cantidad inferior a la de la revancha: US$ 2.658.660 que dejó el combate donde Tunney volvió a ganar por puntos, provocando el retiro de Dempsey, el 22 de septiembre de 1927 en Chicago.

En la primera confrontación, el campeón cobró US$ 700.000 y el retador 200.000, mientras que para el desquite la bolsa de Tunney fue de US$ 909.445 y la de Dempsey US$ 450.000. Poderoso hombre de negocios casado con una dama de la alta sociedad y vinculado a la intelectualidad neoyorquina, Tunney falleció el 7 de noviembre de 1978 a los 81 años; y Dempsey, que en su apogeo protagonizó otras peleas multitudinarias como la que sostuvo con el francés George Carpenter el 2 de julio de 1921 en New Jersey, por la que cobró 304.000 dólares y el europeo 200.000 después que se recaudaran US$ 1.789.238 por la venta de 80.183 entradas, murió a los 87, el 31 de mayo de 1983, tras ser el propietario de un renombrado restaurante de categoría en Broadway que llevaba su nombre —”Dempsey´s”— y estaba frente a un templo del boxeo mundial: el Madison Square Garden.

Con la referencia a Dempsey surge otra inevitable, que alude a Luis Ángel Firpo, quien por la pelea que sostuvo el 14 de septiembre de 1923 en Nueva York con el primero fue considerado por los argentinos como “el campeón mundial sin corona” que tuvo el país vecino hasta que Pascual Pérez logró el título mosca en 1954, pues en aquel combate donde el local percibió 509.000 dólares y el visitante 156.250, en los 3 57″ que duró el explosivo enfrentamiento, el monarca derribó a su rival once veces y el retador hizo lo propio con su oponente en tres oportunidades, aunque en una de ellas lo sacó por entre las cuerdas hacia afuera del ring, al que volvió—ayudado por los espectadores del ring side— 14″ después, sin que la lenta cuenta del árbitro llegara a 10 y decretara el KO.

El juninense murió el 7 de agosto de 1960 en Buenos Aires, cuando tenía 65 años y había amasado una fortuna: en una de sus peleas en EE.UU. consiguió la representación para Argentina de la marca de autos Stutz, y sus posteriores inversiones le permitieron llegar a tener cinco estancias: “Los amigos”, “Sin tregua”, “La Marión”, “La milanesa” y “Sin descanso”.

Algo por el estilo pasó con Max Schmeling, el alemán que el 12 de junio de 1930 se proclamó campeón al destronar a Jack Sharkey: más famoso por sus posteriores peleas con Joe Luis, de las que ganó una y perdió otra, y que —con la Segunda Guerra Mundial a la vista— fueron promovidas por el aparato publicitario como el cotejo entre EE.UU. y la Alemania nazi, murió el 2 de febrero de 2005 en Hamburgo a los 99 años, tras haber tenido la representación de la Coca Cola en su país, con la que incrementó su riqueza y fue un hombre influyente en la sociedad alemana. Es más, ayudó al empobrecido Joe Luis y no sólo pagó los gastos de la enfermedad por la cual murió en 1981: se hizo cargo de sus funerales.

Una casta superior la de los grandes campeones mundiales de las primeras dos décadas del siglo XX, pues; todos ricos y pesados. Nada que ver con el unipersonal de Tyson.

El mejor KO de Chávez: ¡132.247 entradas!

El gran poderío económico del boxeo mundial antes de la aparición de la televisión en el mercado estuvo basado, fundamentalmente, en el dinero que se recaudaba por la venta de entradas, pues las concurrencias (ver nota adjunta) eran multitudinarias.

El récord en ese plano lo tiene la pelea en la que Tony Zale, campeón mundial de peso mediano, venció por KO en el 9° round en Milwakee a Billy Prior; aunque tal vez esa marca en forma oficial -y real- la tenga otra: la que el 20 de febrero de 1993 el mexicano Julio Chávez le ganó por KOT en el 5° asalto al estadounidense Greg Haugen: se llevó a cabo en el estadio Azteca y se vendieron 132.274 entradas.

Ocurre que en el combate de Zale el precio del ingreso fue denominado “un vaso de leche”, aunque en realidad se trató de una contribución para las tropas de los Estados Unidos que estaban combatiendo en el frente europeo de la Segunda Guerra Mundial.

Chávez, además, uno de los noqueadores más consumados de la historia del boxeo fue un pugilista que, por su estilo, arrastró multitudes en su país: las cuatro peleas que hizo en 1993, congregaron a 262.272 personas contabilizadas por haber pago sus entradas.

Firpo – Perdió en la calle Andes…

Cuando Firpo enfrentó a Dempsey tenía sólo dos peleas perdidas, y una de ellas había sido el 12 de enero de 1918: el uruguayo Ángel Rodríguez, que fue campeón sudamericano mediopesado, le ganó por KO al primer round en el Teatro Artigas, que estaba en Andes entre “18” y Colonia.

 

Jack Dempsey

http://www.ovaciondigital.com.uy/multideportivo/boxeo-jack-dempsey-tyson.html

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