Muhammad Ali: el adiós a un mito más allá del boxeo

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5 junio, 2016 por Charrua Hapkido y Tkd Paysandu

VIDA DE ÉXITO, POLÉMICA Y LUCHA POR DERECHOS CIVILES

En el ring hizo gala de un estilo inimitable. Fuera del boxeo, luchó por la justicia.

¿POR QUÉ MUHAMMAD ALI FUE EL MÁS GRANDE?

Por Joe Santiago

“Mientras se preparaba para su pelea con George Foreman, Alí conoció a un niño en Pennsylvania que se notaba muy frágil. Muhammad le preguntó: ¿por que usas esa boina? El niño le replicó; “porque tengo cáncer y estoy recibiendo quimioterapia.” Con firmeza, Ali le contestó; “yo voy a vencer a George Foreman y tu vas a vencer el cáncer”. Algunos días después Ali supo que la salud del niño se había deteriorado e hizo los arreglos para visitar al niño en el hospital. Al ver al peleador, el niño le dijo a Ali; “yo sabía que vendrías a verme”. Ali se le acercó, lo abrazó. Ali entonces le dice: “Recuerda, tu vas a vencer el cáncer y yo voy a vencer a Foreman. Así serán las cosas”. Para sorpresa de Ali, el niño le dijo: “No, yo voy a encontrarme con Dios y le diré que conocí a Muhammad Ali”.

ali

THE NEW YORK TIMES 05 jun 2016

 

Muhammad Ali, el tres veces campeón mundial de los pesos pesados de boxeo que contribuyó a definir su tiempo turbulento como la figura deportiva más carismática y polémica del siglo XX, falleció en lamadrugada de ayer, en un hospital de la ciudad de Phoenix, Arizona. Tenía 74 años.

Su muerte fue confirmada por Bob Gunnell, vocero de la familia. Ali, que residía en Phoenix, sufría la enfermedad de Parkinson desde hace más de 30 años. Fue internado el viernes en el hospital, con lo que Gunnell definió como un problema respiratorio, aunque no dio otros detalles.

Alí fue el más emocionante, si no el mejor peso completo de todos los tiempos, que llevó al cuadrilátero un estilo lírico y poco ortodoxo de boxear que combinó velocidad, agilidad y potencia casi sin fallas como no lo logró ningún otro boxeador.

Pero, él fue mucho más que la suma de sus dones atléticos. Una mente ágil, una personalidad alegre, segura y descarada y un conjunto evolutivo de convicciones personales forjaron un magnetismo que no podía ser contenido solo por el ring.

Alí fue la superestrella que produjo el mundo de los deportes y que polarizó más que ninguna, ya que fue tanto admirado como rechazado en las décadas de los años 60 y 70 como consecuencia de sus posiciones religiosa, política y social. Su negativa a ser incorporado al Ejército durante la Guerra de Vietnam, su repudio a cómo se quería hacer la integración racial en el momento cumbre del movimiento de lucha por los derechos civiles, su conversión del Cristianismo al Islam y el cambio de su nombre de “esclavo”, Cassius Clay por el que le confirió el grupo separatista negro al que se incorporó, la Nación del Islam, fueron vistos como amenazas serias por las estructuras conservadoras y como actos nobles de desafío por la oposición liberal.

En las etapas posteriores de su vida, Alí se convirtió en una suerte de santo secular, siendo respetado por haber sacrificado más de tres años de su carrera de boxeo cuando se encontraba en la etapa cumbre e incontables millones de dólares por sus principios contrarios a la guerra después que se le prohibió boxear. Fue elogiado por su natural postura con gallardía ante la enfermedad incurable que lo aquejó y fue querido por la dulzura que expuso en público.

Esa imagen pasiva estuvo muy alejada del exuberante, locuaz y presumido joven de 22 años que salió de la ciudad de Louisville, estado de Kentucky, al escenario mundial en 1964 logrando una sorprendente victoria sobre Sonny Liston para convertirse en campeón del mundo.

Durante 21 años, ganó 56 peleas y perdió cinco, habiendo impuesto un estilo deslumbrante y con características de demoledora eficacia como fue la estrategia que siguió en su combate con George Foreman, en 1974, en Zaire (la actual República Democrática del Congo), en el que reconquistó su título mundial.

Reacción.

Cassius Marcellus Clay Jr. nació en Louisville el 17 de enero de 1942, en una familia con empuje que incluyó docentes, músicos y artesanos.

Cassius comenzó a boxear a los 12 años, después que le robaron su bicicleta. Informó del robo al oficial de Policía, Joe Martin, que dirigía una academia de boxeo. Cuando Cassius hizo alarde de lo que le haría al ladrón, Martin sugirió que primero aprendiera a golpear.

Martin, que era blanco, lo entrenó durante seis años, aunque el revisionismo histórico después le dio más crédito a Fred Stoner, un entrenador negro. Fue Martin quien persuadió a Clay para que viajara a Roma con el equipo olímpico de 1960, pese a su temor casi patológico de viajar en avión.

Clay conquistó el título semipesado en los Juegos Olímpicos. Se hizo profesional al firmar un contrato de seis años con once millonarios blancos de Louisville, que lo apoyaron mientras era entrenado y dirigido por Angelo Dundee.

Clay disfrutó del éxito temprano contra rivales cuidadosamente elegidos. Sus pronósticos inusuales, habitualmente hechos en rima, desconcertaron a los periodistas de deportes más antiguos, especialmente porque se hicieron realidad. Los periodistas más jóvenes estaban encantados por el revuelo y por el acceso amistoso que tenían a Clay.

Existía el temor de que Liston, absoluto favorito, le infligiera lesiones serias, en la pelea para retener su título, realizada en Miami Beach, estado de Florida, el 25 de febrero de 1964.

Ante la consternación del público, Clay dominó la pelea desde el comienzo. Bailó para alejarse del peligroso gancho de izquierda de Liston y le propinó varios golpes en la cara. Clay estuvo en dificultades solo una vez. Justo antes del comienzo del quinto round, sus ojos comenzaron a arderle. Era a causa del linimento, pero se sospechó de un veneno. Dundee tuvo que empujarlo al centro del ring. Dos rounds después, Liston se reclinó en su banco, con su brazo izquierdo sin fuerza. Se rindió.

El 17 de febrero de 1966, un día que ya estaba agitado por las audiencias que realizó el Senado sobre la Guerra de Vietnam, Ali tuvo conocimiento que le habían cambiado la clasificación para el servicio militar obligatorio a 1ª. Inicialmente, las autoridades lo habían descalificado por un resultado menor al aceptado en una prueba de aptitud mental. Sin embargo, el momento en el que ocurrió ese cambio resultó sospechoso para algunos. El contrato que tenía con los millonarios de Louisville había terminado y los miembros de la Nación del Islam asumían como los administradores y promotores de Ali.

“¿Por qué a mí?”, preguntó Ali cuando los periodistas que se congregaron en su chalet alquilado en Miami, con el fin de recoger sus declaraciones sobre su nuevo estatus para el servicio militar. “Con el dinero que me sacan después de cada pelea, compro muchas balas, al menos tres bombarderos por año y pago los gastos de 50.000 soldados”.

Pero, a medida que los periodistas insistieron con preguntas sobre la Guerra de Vietnam, la geografía de Asia y su pensamiento sobre matar a los combatientes del Viet Cong, respondió: “No tengo nada contra esos del Viet Cong”.

Sus declaraciones fueron título de primera página de los principales diarios y tuvo repercusión mundial. En Estados Unidos, la reacción de los diarios en sus columnas de opinión fue en general desfavorable, y hasta hostil.

La mayoría de los medios se negó a referirse al boxeador por su nuevo nombre de Muhammad Ali. Cuando dos rivales negros, Floyd Patterson y Ernie Terrell, insistieron en llamarlo Cassius Clay, Ali los provocó en el ring y les propinó palizas salvajes.

El 28 de abril de 1967, Ali se negó a entrar al Ejército y pidió el estatus de objetor de conciencia. De inmediato, las autoridades del boxeo de todo el país le quitaron su título. Pocos meses después, fue procesado por evadir el servicio militar, un fallo que apeló. No volvió a pelear hasta que tuvo 29 años, habiendo perdido tres años y medio de su mejor periodo de atleta.

Retorno.

El caso de evasión del servicio militar siguió el camino hasta la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos y Ali pudo volver al ring el 26 de octubre de 1970, a través de los esfuerzos de políticos negros de Atlanta. La pelea, que terminó con el knockout del rival blanco Jerry Quarry, fue solo una preparación para la esperada pelea de Ali con Joe Frazier, el nuevo campeón.

“La Pelea”, como se presentó el combate contra Frazier en el Madison Square Garden, el 8 de marzo de 1971, colmó la expectativa de ser un enfrentamiento épico. Ali planteó una pelea directa con Frazier golpe a golpe como si estuviera decidido a demostrar que tenía corazón y podía resistir el castigo. Frazier ganó la pelea de 15 rounds por decisión de los jueces. Los dos sufrieron daño físico notorio.

El 28 de junio de 1971, la Suprema Corte de Justicia por fallo unánime derogó la decisión de un Tribunal de Apelaciones y otorgó a Ali el estatus de objetor de conciencia.

Se suponía que su mejor momento como boxeador había pasado y que igual sería un rival de alto nivel, el púgil a vencer por los que buscaban ascender. Pero, su tiempo no había pasado. Si bien no tenía tanta velocidad, su arte era mucho más refinado.

Ganó 13 de las siguientes 14 peleas, incluyendo una revancha con Frazier, que había perdido el título mundial a manos de George Foreman, que era una versión más grande y que infundía más temor que Liston.

Cuando conoció a Foreman, el 30 de octubre de 1974, en Zaire, Ali no era el favorito, porque era más menudo y tenía siete años más que Foreman.

A medida que la pelea avanzó, el público coreó “¡Ali matalo!”, primero como reacción de preocupación porque Ali estaba contra las cuerdas y recibía los golpes demoledores de Foreman en sus brazos y hombros, y después de excitación a medida que Foreman se fue agotando. En el octavo round, en una andanada de golpes, Ali noqueó a Foreman y reconquistó su título.

Ali defendió su corona con éxito en diez oportunidades durante los próximos tres años, a un costo físico creciente. Noqueó a Frazier en su tercer combate.

En 1978, perdió y luego reconquistó el título en peleas con Leon Spinks. Ferdie Pacheco, el médico de Ali, le exhortó a dejar el boxeo, al notar que sus reflejos se habían enlentecido, arrastraba las palabras al hablar y mostraba síntomas de daño. Ali se negó. En 1980, fue aporreado por el campeón Larry Holmes. Un año después, combatió por última vez, perdiendo ante Trevor Berbick, en las Bahamas.

Poco después le informaron que padecía la enfermedad de Parkinson. Hasta el último día recibió la adoración del público.

Su pasión era el diálogo con la gente.

Al Sharpton, ministro bautista y dirigente que siempre ha luchado por los derechos civiles, evocó ayer a Muhammad Ali, con el que tuvo una relación de amistad, como una persona que tenía pasión por conversar con la gente. Recordó que una vez, en Manhattan, acompañó a Ali a una conferencia de prensa y al retirarse invitó al campeón a subir a un auto. Pero, Ali le dijo que prefería ir caminando hasta el hotel. Si bien Sharpton le aclaró que estaba a 20 cuadras, Ali insistió y comenzaron a recorrer un trayecto que se hizo interminable porque lo paraban cada pocos pasos para hablar con él y pedirle autógrafos. “Habló con todos”, indicó. “A los 20 minutos, me preguntó si fataba mucho para llegar al hotel y le dije: recién avanzamos media cuadra”.

Sepelio será el viernes en su ciudad.

El funeral de Mohamed Ali será el viernes en su ciudad natal de Louisville, en el estado de Kentucky, donde los vecinos recuerdan al ídolo entre flores, poemas, luto y banderas a media asta.

El portavoz de la familia, Bob Gunnel, informó en una rueda de prensa en Arizona, que en las próximas 24 ó 48 horas el cuerpo de Ali volverá a su ciudad natal para el jueves despedirse su familia en una ceremonia privada.

El viernes una procesión llevará el cuerpo en un coche fúnebre por las calles de Louisville, primero por el museo y centro cultural y después por el bulevar que lleva su nombre hasta llegar al cementerio Cave Hill.

Al centro cultural se acercaron ayer los vecinos con flores, poemas, globos y peluches en homenaje. (Fuente: EFE)

Imán de ídolo.

La imagen es de febrero de 1973, en el Caesars Palace, en Las Vegas, al final del pesaje para la pelea que Muhammad Ali realizó con Joe Bugner. El notable campeón siempre fue un imán para atraer la atención del público y los medios de comunización porque expresó sus posturas a toda voz, ya fuera en temas del boxeo, como en asuntos sociales, políticos y de lucha contra la discriminación racial. Nunca pasó inadvertido porque sus opiniones alcanzaron amplia repercusión tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

ESCENAS DE UNA VIDA.

Las fotos de un crimen racial lo marcaron.

Muhammad Ali siempre señaló el origen de su acción en defensa de los derechos civiles y su identidad política en el asesinato, en 1955, de Emmett Till, un adolescente negro de 14 años oriundo de Chicago, que se cree salió con una mujer blanca en una visita a Mississippi, durante los tiempos de segregación racial. Ali —en ese tiempo tenía su nombre original de Cassius Clay— comentó que las fotografías del cuerpo del joven que había sido víctima de hechos de extrema violencia, le persiguieron durante toda su vida.

En 1964, se incorporó al grupo Nación del Islam que lideraba Elijah Muhammad y conocido en los medios como Musulmanes Negros. Elijah tenía un discurso de rechazo a los blancos. Si bien se apartó del grupo algunos años después y se convirtió al Islam ortodoxo, Ali siempre dio crédito a la Nación del Islam por ofrecer a los afroestadounidenses un mensaje de estímulo en tiempos de persecución. “El color no hace de un hombre un demonio”, dijo Ali. “Lo que cuenta es el corazón, el alma y la mente. Lo exterior es solo decoración”.

Cuando se integró a la Nación del Islam recibió diversidad de críticas. Sin embargo, el Reverendo Martin Luther King fue el único líder prominente que le envió un mensaje de felicitación por su militancia.

En los años fuera del ring, brilló disertando.

Durante los tres años y medio que le cortaron su carrera profesional y le prohibieron el boxeo por negarse a ir a combatir a Vietnam, Muhammad Ali buscó otros medios de vida, ya que si bien había tenido ingresos cuantiosos en los años iniciales de su campaña profesional, éstos no eran inagotables. La veda le abrió un periodo de crecimiento personal e intelectual, porque logró ingresos mediante conferencias en universidades, en las que combinaba el dogma musulmán con las enseñanzas que deja el boxeo. En las sesiones de preguntas y respuestas posteriores a sus exposiciones, Ali fue obligado a explicar su credo religioso, su posición contraria a la Guerra de Vietan y su rechazo al consumo de marihuana, entre otros temas. Siempre dio respuestas coherentes.

LAS VOCES DE DIFERENTES ZONAS DEL MUNDO.

Barack Obama – Presidente de Estados Unidos.

“Su lucha fuera del ring le costó el título de campeón y su estatus público. Aquello le hizo ganarse enemigos por doquier, ser agraviado y casi ser enviado a la cárcel. Pero, Ali se mantuvo firme. Y su victoria nos ayudó a acostumbrarnos a la nación que reconocemos hoy. Era El Más Grande. Punto final”.

Mariano Rajoy – Presidente del Gobierno de España.

“Lamentamos la muerte de Muhammad Ali, quien fue un campeón legendario y un mito del boxeo. Será recordado siempre como ejemplo de historia de éxito y de superación. Descanse en paz”, escribió el gobernante en su cuenta de la red social Twitter para expresar su pesar por la pérdida.

Pelé – Campéon Mundial de Fútbol.

“El universo del deporte sufre hoy una gran pérdida. Muhammad Ali era mi amigo, mi ídolo, mi héroe. Pasamos muchos momentos juntos y siempre mantuvimos contacto todos estos años. La tristeza es enorme. Deseo que él descanse junto a Dios, y fuerza y amor para toda su familia”.

Mateo Renzi – Primer Ministro de Italia.

“Lamento el fallecimiento de Muhammad Ali, una leyenda del boxeo, que tuvo un compromiso en favor de los derechos civiles. Su figura se destacó por su velocidad y su fuerza, la larga batalla por los derechos civiles y contra la enfermedad. Le vamos a echar de menos”.

David Cameron – Primer Ministro de Gran Bretaña.

“Muhammad Ali no fue solo un campeón en el cuadrilátero, sino también un campeón de los derechos civiles y un modelo a seguir para tanta gente por las posiciones que asumió. Se convirtió por mérito propio en una leyenda del boxeo”, expresó el gobernante en la sentida evocación.

A. Evangelista – Exboxeador Campeón de Europa.

“No solo tuve la suerte de pelear contra él, sino de compartir momentos entrañables. Me invitó a cenar y me di cuenta que estaba delante de una gran persona. Me dio grandes consejos. Era muy provocador y también muy divertido. Hoy es un día muy duro para todos los amantes del deporte”.

http://www.elpais.com.uy/mundo/muhammad-ali-adios-mito-boxeo.html

MUHAMMAD ALÍ

Una vida de película

La extraordinaria trayectoria de Muhammad Alí, aunada a las singulares aristas de la extrovertida personalidad del tres veces campeón mundial de los pesos pesados.

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