El día que Muhammad Ali forjó su leyenda: el combate del siglo

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4 junio, 2016 por Charrua Hapkido y Tkd Paysandu

Fue en octubre de 1974 en Kinshasa, durante el “combate del siglo” contra George Foreman.  La pelea fue el comienzo de la carrera del mejor boxeador de la historia. 

AFP sáb jun 4 2016 09:53

 

30 de octubre de 1974, Zaire (hoy República democrática del Congo). Son más de las cuatro de la madrugada, para que la televisión estadounidense pueda difundir en directo el combate: a los dos minutos y 58 segundos del octavo round, Ali manda al suelo a su compatriota Foreman.

“The greatest” (“El más grande”), como él mismo se llama, recupera el título de campeón del mundo de los pesados, del que había sido despojado en 1967 por haber rehusado ir a la guerra de Vietnam. Con este triunfo, Alí logra además la victoria más emblemática de su extraordinaria carrera, y no solamente en términos puramente boxísticos.

Desde el principio de la pelea, Ali sorprende. Contrariamente a su reputación de peso pesado ultramóvil, y a lo mostrado en sus entrenamientos –en especial sus largas carreras a lo largo del río Congo–, empieza encajando golpes, replegado contra las cuerdas para no caer, dejando que su adversario se agote.

 

Muhammed Ali y Foreman. Foto:AFP

En efecto, Foreman es más joven (25 años contra 32 de Ali), más fuerte y aún invicto en 40 combates, 37 de ellos ganados por KO.

“¡Ali, boma ye!” (“Ali, mátalo”, en lingala) gritan los 100.000 espectadores, todos seguidores del boxeador que tan bien se ha integrado en el corazón de África durante su preparación estival.

Ali sufre pero no cae, e incluso se burla de su adversario. Luego, en el octavo round, centellea un derechazo que derriba a Foreman, infligiéndole el primer KO de su carrera.

“Mohamed me sorprendió, debo admitirlo”, aseguraría el derrotado. “Fue más inteligente, combatió mejor. Esa noche, fue el mejor en el ring”.

De este combate quedarán la estrategia de Ali, elevada a leyenda bajo el nombre de “rope-a-dope” –convertir una aparente posición perdedora en victoria final–, y algunas de sus réplicas inolvidables.

“Vuela como una mariposa, pica como un abeja”, “sus manos pueden golpear lo que sus ojos no pueden ver”, o “Soy tan rápido que cuando apago la luz en mi habitación de hotel, ya estoy en la cama antes de que se haga la oscuridad” fueron algunas de las frases que pronunció durante su preparación.

http://www.ovaciondigital.com.uy/multideportivo/dia-muhammad-ali-forjo-leyenda.html

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