La última cena; misterio y espiritualidad

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25 marzo, 2016 por Charrua Hapkido y Tkd Paysandu

La última cena

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¡Qué argumento escogió Leonardo! En medio de la cena, Jesús anuncia que uno de sus discípulos lo traicionará. Algunos se levantan, otros se asombran… y Judas se siente aludido.

 
 (Pequeño homenaje a mis amigos que disfrutan el beneficio de la fe)

No debe existir una obra de arte más alabada, controvertida y enigmática que ésta. Si resolvés ir a contemplarla solo por las especulaciones de Dan Brown, no tenés perdón. Si considerás que todas esas teorías son disparates insignes, tampoco tenés perdón. Porque el autor del Código Da Vinci no inventó nada, especula sobre otras cosas, pero sobre esta obra no descubre nada.

.Con Leonardo todo es posible y para darte una idea de las cosas que andaban por su cabeza, en aquellos tiempos en que la ciencia realmente no se había inventado, supuso que la teoría ondulatoria no era suficiente para explicar la luz y que debía haber un componente corpuscular, cosa que se comprobó en la segunda mitad del siglo pasado. Un superhombre, eso era Leonardo y creer entenderlo es una intolerable muestra de engreimiento.

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Guardemos los misterios y los hechos sorprendentes para más adelante y vayamos al relato lineal, para ubicarnos. El enorme mural  es como un documental basado en el Evangelio de San Juan, específicamente en los versículos 13 a 29 de su capítulo 21. Si te gusta la literatura, tratá de encontrar una versión de Cipriano de Valera, que no está ornamentada con la literatura tal  como hoy la concebimos y con los prejuicios de quienes creen que el ser humano no es capaz de leer el mensaje divino sin tergiversarlo. La de don Cipriano es una bellísima versión de la Biblia que bien debieran disfrutar los amantes de la literatura, aunque sean ateos. Pero no es la que leyó Leonardo, pues este traductor produjo su obra en Oxford, bastante después. Él se debe haber inspirado en la Vulgata, todavía en latín, inspiradora de casi todos los textos modernos.  ultimacena

¿Podrás creer que leí esa versión al menos cuatro veces, de cabo a rabo? Oculté cuidadosamente esta extravagancia para que no se supiera que siempre estuve loco. Pero lo hice por placer… aunque también por curiosidad ontológica, porque en lo que a mí respecta, me dio trabajo ser escéptico… con altísimo respeto a todas las creencias… pues en todas ellas encontré gente con inteligencia muy superior a la mía. ¿Quién soy yo y qué argumentos tengo para desmentirlos?

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Salgamos rápidamente de este embrollo en el cual debió también empantanarse nuestro artista cuando con bastante frecuencia, dejaba su pincel en el aire, quedaba abstraído y abandonaba su trabajo hasta por tres días, deambulando sin rumbo por las calles de Milán, casi al mismo tiempo que Cristóforo Colombo se embarcaba hacia el otro lado del mundo, aunque en España. Porque el entorno de los años 1.500 fue efervescente en todas las manifestaciones de la inteligencia humana.

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Muchos autores resaltan esa característica de Leonardo de dejar de pintar sin razón aparente y ponerse a caminar sin rumbo. ¿Andaba fisgoneando lascivamente a Bianca Sforza, la hija de su patrón? Difícil dadas sus preferencias amatorias… pero tampoco imposible, mirá que él era ambidiestro, de verdad,  hasta podía escribir con las dos manos al mismo tiempo. En todo caso, nos dejó un formidable retrato de la bellísima joven, hasta hace poco asignado a autor desconocido.

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No, Leonardo era un obsesionado con la perfección y se detenía en busca de nuevas opciones técnicas, de alguna variable en el carácter o los rasgos de uno de los personajes,  las actitudes de los comensales, lo que habría servido en la mesa, lo que se vería a la distancia… en fin, lo último que podría decirse del pintor, es que padecía de apresuramiento, que era poco profundo. Todo lo contrario. Como que la Última Cena le demandó tres años… y fue una de las obras que más empeño puso y más rápidamente terminó.

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Cortemos un poco para ubicarte en este Milán del siglo XXI. No preguntes por la Ultima Cena sino por Il Cenacolo. Te mandarán a la iglesia de Santa Maria Delle Grazie, que se encuentra entre las estaciones del metro Cadorna Triennale y Conciliazone. ¿No habías hecho reserva? Entonces sonaste. Todos recomiendan salir de Montevideo con la reserva hecha. Consulto http://www.viator.com/Milan/d512-ttd y compruebo que fajan unos 84 dólares por un tour de tres horas y media que te pasea por lo más destacado de Milán y te aterriza frente a la obra, sin colas y sin pagar ticket. Será caro, pero la opción de las colas es una pesadilla. Sin el tour por la ciudad, te sale unos 45 dólares… pero te sacan carpiendo a los 40 minutos.

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Tenés variables de distintos precios donde podés combinar el arte sublime de Da Vinci con la cholulez insigne de la Via Monteleone, donde están las tiendas Gucci, Versace, Fratelli Rossetti, Prada, Cartier y otras.  No está mal dejarse guiar y luego explorar por tu cuenta para disfrutar del imponente Duomo, de la Galleria Vittorio Emanuele y de la Scala, sin hacerle asco al impresionante estadio San Siro, el templo de los devotos del Milan y el Inter.

https://www.youtube.com/watch?v=5xl-OfWPVzE

Los secretos del Código Da Vinci

https://www.youtube.com/watch?v=vFE8v4H1pI8

Los misterios en La última cena

 

Bien, entonces ya estás frente al descomunal fresco de  8,80  por  4,60. Es tan grande que deberás concentrar tu atención en algún lugar de la escena; elegí la sien derecha de Jesús, es el centro de la pintura y el lugar desde el cual parten todos los puntos de fuga. Eso “simboliza la posición de la razón en el cerebro”, dice uno de los expertos que citan las webs de referencia. ¿Y eso qué significa? El problema con esta pintura y con Leonardo, es que la gente (y uno mismo también) agarra para cualquier lado. Me voy a explayar sobre las teorías más atendibles, pero me gusta aclarar que son anteriores a la fantástica elucubración de Dan Brown. Una cosa es advertir rarezas e incongruencias y otra muy diferente es aprovecharlas para inventar tonterías tendientes a socavar el espíritu de la Iglesia Católica.

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¿Y si María Magdalena hubiera estado en el grupo, aún si fuera la compañera romántica de Jesús, de qué manera alteraría eso la creencia en Dios y en la Iglesia de parte de los hombres?  No digo que no dejaría zumbando la idea de que el celibato es algo poco natural… pero esa idea no descalifica el catolicismo de muchos que la sostienen… incluyendo algunas altas jerarquías eclesiásticas. Habrá católicos conservadores, pero mirá que los críticos del catolicismo no se lucen  como racionales. En mi opinión de escéptico, a los críticos estrambóticos y teóricos, los descalifica la manera obsesiva con que consideran el tema.

Mano con cuchillo

Si realmente querés pegar un respingo, mirá esa misteriosa mano que esgrime un cuchillo en el grupo de la izquierda. La mano parece excesivamente quebrada para ser la de San Pedro y el gesto como a la defensiva ¿te parece que a Leo le salió como algo fortuito e impensado? ¿Qué hace San Pedro con un cuchillo si todavía no comenzaron a comer? Parece que puede descartarse que la mano sea algo fantasmal, porque en los dibujos preparatorios de Leonardo, conservados en la Biblioteca Real del Castillo de Windsor, aparece perfectamente unida a esa mano curiosamente forzada de Pedro. Y este es apenas uno de los misterios de esta pintura.

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No fue fácil que el mural llegara hasta nosotros, y no solo por los problemas de conservación debidos a la técnica empleada, sino porque en 1943 los bombarderos anglo-estadounidenses atacaron de lleno a la iglesia y el convento.  Pero los milaneses habían previsto tal cosa y reforzaron la pared donde está pintada la escena. Así que cayó el refectorio… pero La última cena se salvó. Antes que eso, cuando el rey de Francia Luis XII llegó a Milán y destruyó el ducado, resolvió arrancar la obra de la pared y llevársela a París. Menos mal que los expertos lo convencieron de desistir.

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En realidad no es un fresco tradicional sino un mural al temple y óleo aplicados con aglutinadores de pintura ensayados por primera vez por el genio, que en eso lamentablemente falló. La pintura se aplicaba sobre capas de yeso extendidas y enduidas. Ya en el 1500 se notaba el deterioro, los aglutinadores se escamaban y arrastraban los trazos. A partir de 1726 se realizaron numerosas restauraciones, algunas desastrosas. Leonardo descartó el fresco tradicional y fiable, no porque fuera un caprichoso (que lo era), sino porque se conocía a sí mismo y sabía que no podía pintar a la velocidad que exigía esa técnica. La obra que vemos hoy es la que lograron los expertos a partir de 1977,  continuada periódicamente. Lo que ves habitualmente, son copias más o menos buenas, sobre todo tipo de materiales, incluyendo alfombras y avisos publicitarios de alguna marca alimentaria. No se puede creer.

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Pintar la última cena no era nada original, como tema competía con la crucifixión, que también puede verse en el complejo edilicio, obra del milanés Montorfano. El motivo era pintado por cuanto artista contemporáneo de Leonardo pudiera aparecer, de manera que cuando Ludovico Sforza también quiso tener su Ultima Cena y donarla al convento, no tenía ninguna pretensión de pasar a la historia como quien encomendó una de las mayores obras pictóricas de todos los tiempos. Cuando Leonardo aceptó el encargo, ya sabía que le iba a demandar mucho tiempo y que el irascible Sforza se iba a impacientar. De manera que nunca pidió anticipos de dinero por esa pintura, cosa que sorprendió al duque; de hecho no cobró ni un centavo… aunque percibía dinero por otros trabajos que hacía.

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Sin embargo, fue una de las obras que más trabajo le insumió, no solo por su tamaño. Decían sus contemporáneos que desde que salía el sol, hasta que se ponía, Leo estaba allí con el pincel en la mano, olvidándose de comer y de beber. Pintaba frenéticamente durante dos o tres días y luego sin que nada lo anunciara, se detenía. Se quedaba inmóvil frente a la obra, horas y horas sin hacer otra cosa que observar. De pronto, se trepaba al andamio, daba tres pinceladas y se iba. Otros testigos presenciales recordaban que a veces dejaba de pintar y salía con un cuadernillo a ciertos barrios donde buscaba rostros y actitudes que copiaba en rápidos trazos.

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La escena parece estar bañada por la luz de las tres ventanas del fondo, en las que se vislumbra un cielo crepuscular, de igual manera que por la luz que entraría a través de la ventana verdadera del refectorio, resalta una de las fuentes. Uno de los videos que recomiendo ver, muestra  como las paredes de los lados son absolutamente simétricas… pero no iguales, todo destinado a poner a Jesús y a su mejilla derecha, en el centro indiscutible de la escena.

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Los apóstoles están distribuidos en grupos de tres, en tríadas. En la segunda de esas tríadas Leonardo incluye a Judas, junto a él está Pedro con el famoso cuchillo y el tan discutido personaje con apariencia femenina, que debería ser Juan, pero para Brown es María Magdalena. Veamos, Juan era el más joven de los apóstoles y en esa época a los jóvenes se los representaba sin masculinidad manifiesta… más en el caso de Leonardo. Esa apariencia no demuestra nada, tampoco demuestra lo contrario.

JUAN DE JUANES

¿Querés imaginarte la Última Cena con el más rabioso criterio convencional? Pues acá tenés el mismo tema tratado por Juan de Juanes, el nombre artístico de Juan Vicente Masip, quien pintó esta obra en 1562 luego de pasar por Milán y seguramente tomar apuntes de la obra de Leonardo. Es un  óleo sobre tabla que estaba en la iglesia de San Esteban de Valencia pero que en el siglo XIX fue trasladada al Museo del Prado.

Ya te habrán llamado la atención varios detalles. En primer lugar, no hay ningún personaje que pueda suponerse femenino y todos los santos tienen su halo, faltaba más. ¿Porqué no les puso halo Leonardo? Andá a preguntarle a él, pero no te creas que el halo es una característica del cristianismo, todo lo contrario; es una simbología oriental muy frecuente en otras religiones. Cuando ves un halo, es una grosera intervención en el cuadro de Leonardo. Pero volvamos a la cuestión central de Brown, en la cual la figura del apóstol Juan corresponde en realidad a la de María Magdalena. ¿Entonces deberíamos suponer que Leonardo era un chambón que se olvidó de incluir a Juan, justamente el autor del relato que toma como base?

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Acá tenés la versión de Cosimo Rosselli, pintada entre 1481 y 1482, nada menos que en la Capilla Sixtina. No tengas la menor duda que Leonardo la tuvo en cuenta y de entrada descartó la idea de poner a Judas fuera de la mesa, cosa que era frecuente en aquél entonces, no se sabe ni por qué.

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Más extraño es que no aparezca el caliz, cuando la mesa ya está tendida y hasta el pan está en los platos. ¡Con el significado que tiene esa copa en la Eucaristía! Parecería que hay como un vaso, pero de cáliz ni señales. La curiosidad me carcome ¿qué habrá querido decir Leonardo con esa ausencia? Juan de Juanes corrige de inmediato esa impertinencia y todavía le agrega una forma muy particular, así como un botellón de vino y la jofaina (palangana) con la gran jarra de agua puestos en el suelo, pues allí, antes de cenar Jesús lavaría los pies de sus discípulos, todos descalzos en la versión de Juanes.  En fin, que cada pintor tiene sus caprichos y que una creencia religiosa no puede basarse o controvertirse en paparruchas como éstas, todas anecdóticas, ninguna en el cerno del asunto.

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Lo absolutamente indiscutible es que el relato del apóstol  no pretende ser una tonta fotografía de lo ocurrido aquella noche, sino que todo el mensaje está cargado de simbología. Suponer lo contrario es tener una idea muy superficial del apóstol, de la Biblia y de la propia religión. Nada en el mundo debería escapar a la posibilidad de controversia, pero con altura y buena fe. Particularmente en una semana como ésta.

Podés tener dudas,  hasta es saludable que las tengas, pero recordá que la FE no tiene nada que ver con el razonamiento. Es otra cosa, trasciende los hechos. Te lo dice un escéptico que se mira al espejo y confía en que el artefacto esté equivocado.

Guillermo Pérez Rossel

http://www.scudit.net/mdleonardo.htm

http://misteriossinresover.blogspot.com.uy/2012/10/los-6-misterios-de-la-ultima-cena-de.html

https://es.wikipedia.org/wiki/La_%C3%BAltima_cena_(Leonardo_da_Vinci)

http://historiaybiografias.com/codigo16

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